Es un homenaje a muchas cosas; al maestro Beberide, al color, a la vida, al movimiento, a la fiesta…

Es un trabajo engendrado durante años y años. Robés interpreta cada gigante y cada cabezudo de esta extraordinaria colección propiedad de Villafranca del Bierzo  y restaurada por el pintor Norberto Beberide, como si de una obra de arte andante se tratara, un cuadro a pie de calle.

Cada 14 de septiembre, estos cuadros vivientes salen a bailar rodeados de  gente y música de gaitas. El arte sale a la calle, se muestra cercano a todos, baila con todos. Es entonces cuando Robés quiere formar parte de ellos, a través de su objetivo realiza su interpretación y crea una amplia colección que según sus palabras no piensa terminar nunca.

 

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